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21 julio 2017 5 21 /07 /julio /2017 15:45

Mateo 12,7.

Jesús dijo: "Si hubieran comprendido lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios, no condenarían a los inocentes".


Mi comentario:

Debemos perdonar mucho, como Dios nos perdona, incluso antes que nos pidan perdón ya debemos haber perdonado (luego, si nos piden perdón se lo concedemos) sin mantener la ira, el resentimiento o cualquier sentimiento negativo ni un minuto.

"No sacrificios" porque en la época en que vivió Jesús en la tierra, los judíos solían hacer sacrificios de animales u ofrecer parte de su cosecha; Dios no quiere sacrificios inútiles, quiere que demos muchos frutos (obras de caridad y misericordia) buenos para nuestros prójimos. 

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21 julio 2017 5 21 /07 /julio /2017 15:43

Mateo 12,1-8.

Jesús atravesaba unos sembrados y era un día sábado. Como sus discípulos sintieron hambre, comenzaron a arrancar y a comer las espigas.
Al ver esto, los fariseos le dijeron: "Mira que tus discípulos hacen lo que no está permitido en sábado".
Pero él les respondió: "¿No han leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros tuvieron hambre,
cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la ofrenda, que no les estaba permitido comer ni a él ni a sus compañeros, sino solamente a los sacerdotes?
¿Y no han leído también en la Ley, que los sacerdotes, en el Templo, violan el descanso del sábado, sin incurrir en falta?
Ahora bien, yo les digo que aquí hay alguien más grande que el Templo.
Si hubieran comprendido lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios, no condenarían a los inocentes.
Porque el Hijo del hombre es dueño del sábado".


Extraído de la Biblia.

Leer el comentario del Evangelio por: Orígenes (c. 185-253), presbítero y teólogo. Homilías sobre el libro de los Números, nº 23.

 

«El Hijo del hombre es señor del sábado»

 

El 'sábado' ha sido instituido como un día sagrado. Todos los santos y todos los justos deben celebrar el 'sábado'... Veamos pues en qué consiste la observancia del 'sábado' para los cristianos: el día del 'sábado', no se debe realizar ninguna obra que pertenezca a este mundo; debemos abstenernos de todas las obras terrenas, no hacer nada que pertenezca a este mundo, sino darnos a obras espirituales, venir a la iglesia, estar atentos a la lectura de la Escritura y a las explicaciones que en ella se dan, pensar en las cosas del cielo, ocuparnos de la esperanza de la vida futura, tener delante los ojos el juicio que nos aguarda, meditar, no las realidades visibles y presentes, sino las realidades futuras e invisibles.

También los judíos deben observar todo esto. E incluso entre ellos, los herreros, los albañiles, todos los que hacen trabajos manuales, no hacen nada el día del 'sábado'. Pero, en este día, los lectores que proclaman la Santa Escritura, los doctores que explican la Ley de Dios, no interrumpen sus funciones y, sin embargo no profanan el sábado. Mi Señor, él mismo lo reconoció: «¿No habéis leído, les dice, que los sacerdotes en el Templo no practican el descanso del 'sábado' y no cometen ninguna falta?» Así pues, el que se abstiene de las obras de este mundo y se dedica a actividades espirituales, éste es el que ofrece el sacrificio del 'sábado' y lo santifica como día de fiesta...

Durante el 'sábado', cada uno se queda en su casa y no sale de ella. ¿Cuál es, pues, la casa del alma espiritual? Esta casa es la justicia, la verdad, la sensatez, la santidad; todo esto es Cristo, la casa del alma. De esta casa no se debe salir nunca, si es que queremos observar el verdadero 'sábado' y celebrar con sacrificios este día de fiesta, según la palabra del Señor: «El que permanece en mí, yo permanezco en él» (Jn 15,5).

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20 julio 2017 4 20 /07 /julio /2017 15:19

Mateo 11,28-30.

Jesús tomó la palabra y dijo:
"Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré.
Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana."


Mi comentario:

El yugo de Jesús es fruto del amor a Dios y al prójimo, es consecuencia de amar y hacer el bien, de ser fiel, de hacer obras de misericordia corporales y espirituales. Lo anterior nos traerá como yugo el rechazo de los demás, la burla, persecución, etc. Pero debemos aceptar ese yugo y aprender de Jesús, que fue paciente y humilde durante su estadía en la tierra (y lo sigue siendo en el cielo) y soportó rechazo, persecución, traición, hambre, sed, calor, frío, amenazas a su vida, latigazos y crucifixión. Ser paciente como Jesús es aguantar a los demás con todos sus errores, limitaciones, pecados, etc., como Jesús aguantó a sus discípulos y a todos mientras estuvo acá. Ser humilde es no creernos más que los demás, ni en el bien, ni en sabiduría, ni en gracia de Dios; ser humilde es convertirse en siervo amable de todos, atender a los demás con amor y paciencia, sabiendo que nosotros mismos le fallamos a Dios con frecuencia. 

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20 julio 2017 4 20 /07 /julio /2017 15:12

Mateo 11,28-30.

Jesús tomó la palabra y dijo:
"Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré.
Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana."


Extraído de la Biblia.

Leer el comentario del Evangelio por: San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia. Tratado sobre la virginidad, 35-36; PL 40, 416

 

“...aprended de mí, que soy sencillo y humilde de corazón”

 

Te veo, buen Jesús, con los ojos que tú has abierto en mi interior, te veo gritando y llamando a todo el género humano: “Venid a mí, aprended de mí” ¿Cuál es la lección?...tú, por quien todo ha sido creado...¡cuál es la lección que venimos a aprender en tu escuela? “...Que soy sencillo y humilde de corazón”. (Mt 11,29) Aquí están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia (cf Col,23): aprender esta lección capital: ser sencillos y humildes de corazón...

Que escuchen, que vengan a ti, que aprendan de ti a ser sencillos y humildes de corazón los que buscan tu misericordia y tu verdad, viviendo para ti y no para ellos mismos. Que lo escuche aquel que sufre, que está cargado con un fardo que le hace desfallecer, hasta tal punto de no atreverse a levantar los ojos hacia el cielo, el pecador que golpea su pecho y se queda a distancia. (cf Lc 18,13) Que lo oiga el centurión que no se sentía digno que tú entraras en su casa (Lc 7,6) Que lo oiga Zaqueo, el jefe de los publicanos cuando devuelve cuatro veces el fruto de su pecado (Lc 19,8) Que lo oiga la mujer que había sido pecadora en la ciudad y que derramaba tantas lágrimas a tus pies por haber estado tan alejado de tus pasos. (Lc 7,37) Que lo escuchen, las mujeres de la vida y los publicanos que en el Reino de los cielos preceden a los escribas y fariseos. Que lo oigan los enfermos de toda clase con quienes compartías la mesa y te acusaron de ello...

Todos estos, cuando se vuelven hacia ti, se convierten fácilmente en gente sencilla y humilde ante ti, acordándose de su vida llena de pecado y de tu misericordia llena de perdón, porque “cuanto más se multiplicó el pecado, más abundó la gracia.” (Rm 5,20)

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19 julio 2017 3 19 /07 /julio /2017 15:32

Mateo 11,25-27.

Jesús dijo:
"Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños.
Sí, Padre, porque así lo has querido.
Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar."


Extraído de la Biblia.

Leer el comentario del Evangelio por: Juan Taulero (c. 1300-1361), dominico en Estrasburgo. Sermón 29.

 

«Nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar»

 

     Nos es imposible encontrar términos adecuados para hablar de la gloriosa Trinidad, y sin embargo es preciso decir de ella alguna cosa... Es absolutamente imposible a cualquier inteligencia comprender cómo la alta y esencial unidad es unidad simple en cuanto a la esencia y triple en cuanto a las Personas, cómo se distinguen las Personas, cómo el Padre engendra a su Hijo, cómo el Hijo procede del Padre y, sin embargo, permanece en él; y cómo, del conocimiento que sale de él, brota un torrente de amor que no se puede expresar, y que es el Espíritu Santo; y cómo estos derramamientos maravillosos refluyen en la inefable complacencia de la Trinidad en sí misma y en el gozo que la Trinidad tiene de sí misma en una unidad esencial... Vale más sentir todo esto que tenerlo que expresar...

Esta Trinidad debemos considerar que está en nosotros mismos y darnos cuenta de cómo, verdaderamente, estamos hechos a su imagen y semejanza  (Gn 1,26), porque se encuentra en el alma, en su estado natural, la propia imagen de Dios, imagen verdadera, limpia, aunque, sin embargo, no tenga toda la nobleza del objeto que ella representa. Los sabios dicen que reside en las facultades superiores del alma, en la memoria, inteligencia y voluntad... Pero otros maestros dicen, y esta opinión es muy superior, que la imagen de la Trinidad residiría en lo más íntimo, lo más secreto, en el trasfondo del alma... Seguramente que es en este trasfondo del alma que el Padre del cielo engendra a su Hijo único... Si alguien quiere sentir esto, que gire su mirada hacia el interior, muy por encima de cualquier actividad de sus facultades exteriores e interiores, por encima de las imágenes y de todo lo que jamás le ha llegado desde fuera, y que se sumerja y penetre en el fondo de su alma. Entonces el poder del Padre viene, y el Padre, a través de su Hijo único llama al hombre a su interior, y tal como el Hijo nace del Padre y refluye en el Padre, así también el hombre, en el Hijo, nace del Padre y con el Hijo refluye en el Padre, llegando a ser uno con él. Entonces el Santo Espíritu se derrama con una caridad y un gozo inexpresables y desbordantes, e inunda y penetra el fondo del hombre con sus amables dones.

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18 julio 2017 2 18 /07 /julio /2017 15:31

San Jerónimo (347-420), sacerdote, traductor de la Biblia, doctor de la Iglesia. Comentario el profeta Joel; PL 25, 667 (trad. cfr breviario: viernes, XXI semana; rev.)

 

El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad; no se complace en la muerte del malvado sino en que cambie de conducta y viva” (Jl 2,13). No es impaciente como el hombre sino que espera sin prisas nuestra conversión y sabe retirar su malicia de nosotros de manera que, si nos convertimos de nuestros pecados, él retira de nosotros sus castigos y aparta de nosotros sus amenazas, cambiando ante nuestro cambio…

Sin embargo, el profeta, que acaba de decir: “El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad y sabe retirar su malicia”, a fin de que la magnitud de su clemencia no nos haga negligentes en el bien, añade el profeta: “Quizá se arrepienta y nos perdone y nos deje todavía su bendición” (v. 14). 

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18 julio 2017 2 18 /07 /julio /2017 15:21

Mateo 11,20-24.

Jesús comenzó a recriminar a aquellas ciudades donde había realizado más milagros, porque no se habían convertido.
"¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros realizados entre ustedes se hubieran hecho en Tiro y en Sidón, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y cubriéndose con ceniza.
Yo les aseguro que, en el día del Juicio, Tiro y Sidón serán tratadas menos rigurosamente que ustedes.
Y tú, Cafarnaún, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno. Porque si los milagros realizados en ti se hubieran hecho en Sodoma, esa ciudad aún existiría.
Yo les aseguro que, en el día del Juicio, la tierra de Sodoma será tratada menos rigurosamente que tú".

Mi comentario:

Nosotros, los cristianos, hemos recibido el don de la fe; sabemos todos los milagros que hizo Jesús, y los que hizo Dios en el antiguo testamento; por lo tanto seremos juzgados más rigurosamente que aquellos que no han recibido el don de la fe. No debemos "convertirnos" por miedo al castigo sino por amor a Dios y amor al prójimo. Debemos, por amor, hacer el bien a nuestros prójimos, sólo el bien y todo el bien que debemos hacer (y a veces, con generosidad, más de lo que "debemos"). Como el árbol bueno, dar buenos frutos. Si no damos frutos (obras de caridad), no iremos al cielo.

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18 julio 2017 2 18 /07 /julio /2017 15:19

Mateo 11,20-24.

Jesús comenzó a recriminar a aquellas ciudades donde había realizado más milagros, porque no se habían convertido.
"¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros realizados entre ustedes se hubieran hecho en Tiro y en Sidón, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y cubriéndose con ceniza.
Yo les aseguro que, en el día del Juicio, Tiro y Sidón serán tratadas menos rigurosamente que ustedes.
Y tú, Cafarnaún, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno. Porque si los milagros realizados en ti se hubieran hecho en Sodoma, esa ciudad aún existiría.
Yo les aseguro que, en el día del Juicio, la tierra de Sodoma será tratada menos rigurosamente que tú".


Extraído de la Biblia.

Leer el comentario del Evangelio por: San Jerónimo (347-420), sacerdote, traductor de la Biblia, doctor de la Iglesia. Comentario el profeta Joel; PL 25, 667 (trad. cfr breviario: viernes, XXI semana; rev.)

 

Jesús llama a la conversión a las ciudades de Galilea

 

“El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad; no se complace en la muerte del malvado sino en que cambie de conducta y viva” (Jl 2,13). No es impaciente como el hombre sino que espera sin prisas nuestra conversión y sabe retirar su malicia de nosotros de manera que, si nos convertimos de nuestros pecados, él retira de nosotros sus castigos y aparta de nosotros sus amenazas, cambiando ante nuestro cambio…

Sin embargo, el profeta, que acaba de decir: “El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad y sabe retirar su malicia”, a fin de que la magnitud de su clemencia no nos haga negligentes en el bien, añade el profeta: “Quizá se arrepienta y nos perdone y nos deje todavía su bendición” (v. 14). Por eso dice, yo, por mi parte, exhorto a la penitencia y reconozco que Dios es infinitamente misericordioso, como dice el profeta David: “Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa” (Sl 50,3). Pero, como sea que no podemos conocer hasta donde llega el abismo de las riquezas y sabiduría de Dios (Rm 11,33), prefiero ser discreto en mis afirmaciones y decir sin presunción: “Quizá se arrepienta y nos perdone”. Al decir “quizá” ya está indicando que se trata de algo o bien imposible o por lo menos difícil.

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17 julio 2017 1 17 /07 /julio /2017 17:54

San Juan Crisóstomo (c. 345-407), presbítero en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia
Sermón 45 sobre los Hechos de los Apóstoles; PG 60, 318-320

«El que de a beber, tan sólo un simple vaso de agua fresca... no quedará sin recompensa»

 

«Yo era un extranjero, dice Cristo, y me habéis acogido» (Mt 25,35). Y más aún: «Cada vez que lo habéis hecho a uno de estos pequeños, a mí me lo habéis hecho» (Mt 25,40). Puesto que se trata de un creyente y de un hermano, aunque se trate del más pequeño, es Cristo quien entra con él. Abre tu casa, recíbele. «El que recibe a un profeta por ser profeta, recibirá una recompensa de profeta»... Estos son los sentimientos que se deben tener al recibir a un huésped: la complacencia, el gozo, la generosidad. El huésped es siempre tímido y vergonzoso. Si su anfitrión no le recibe con gozo, se retira sintiéndose menospreciado, porque es peor ser recibido medianamente que no ser, en absoluto, recibido.

Abre tu casa donde Cristo encuentre alojamiento. Di: «Esta es la habitación de Cristo. Esta es la mansión que le está reservada». Aunque sea muy sencilla, no la va a desdeñar. Cristo está desnudo, extranjero. No le hace falta más que un techo. Por lo menos, dale esto; no seas cruel e inhumano. Tú, que muestras tanto deseo por los bienes materiales, no te quedes frío ante las riquezas del espíritu... Para tu coche tienes un local, ¿y no tendrás ninguno para Cristo vagabundo? Abraham recibió a los huéspedes allí donde él vivía (Gn 18). Su mujer les trató como si fuera la sirvienta, y ellos, los amos. Ni el uno ni la otra sabían que recibían a Cristo, que acogían a ángeles. Si lo hubieran sabido, se hubieran despojado de todo. Nosotros, que sabemos reconocer a Cristo, mostremos aún más prisa que ellos que creían recibir sólo a unos hombres.

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17 julio 2017 1 17 /07 /julio /2017 17:45

Mateo 10,34-42.11,1.

Jesús dijo a sus apóstoles:
"No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra. No vine a traer la paz, sino la espada. Porque he venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre y a la nuera con su suegra; y así, el hombre tendrá como enemigos a los de su propia casa.
El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.
El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.
El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a aquel que me envió. El que recibe a un profeta por ser profeta, tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo por ser justo, tendrá la recompensa de un justo. Les aseguro que cualquiera que dé de beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa".
Cuando Jesús terminó de dar estas instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí, para enseñar y predicar en las ciudades de la región.

Mi comentario:

Ser fieles a Dios nos acarreará diferencias con los demás, rechazos, desacuerdos, insultos, aislamiento, etc., pero el que ser fiel hasta el final de su vida tendrá su recompensa en el cielo. Para ser fieles sin equivocarnos, debemos formarnos bien en la fe (leer la Biblia, consultar nuestras dudas con sacerdotes, leer el Catecismo de la Iglesia Católica, ir a misa y escuchar atentamente el sermón, etc.). Ante la duda, en un momento dado, debemos pedir a Dios que nos ilumine y tomar la decisión (y hacer) que consideremos correcta a los ojos de Dios (lo que hubiese hecho Jesús en nuestro lugar). 

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  • : Este blog presenta hechos actuales a favor y en contra de la vida (aborto, eutanasia, etc.), además noticias a favor y en contra de la fe cristiana y de la iglesia católica, también noticias de las contribuciones actuales de la iglesia católica a la humanidad, y por último artículos pequeños sobre temas de formación para cristianos jóvenes y adultos.
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