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18 abril 2021 7 18 /04 /abril /2021 15:13

Evangelio según San Lucas 24,35-48. 

Los discípulos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Todavía estaban hablando de esto, cuando Jesús se apareció en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes".
Atónitos y llenos de temor, creían ver un espíritu,
pero Jesús les preguntó: "¿Por qué están turbados y se les presentan esas dudas?
Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Tóquenme y vean. Un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo".
Y diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies.
Era tal la alegría y la admiración de los discípulos, que se resistían a creer. Pero Jesús les preguntó: "¿Tienen aquí algo para comer?".
Ellos le presentaron un trozo de pescado asado;
él lo tomó y lo comió delante de todos.
Después les dijo: "Cuando todavía estaba con ustedes, yo les decía: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos".
Entonces les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras,
y añadió: "Así estaba escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día,
y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados.
Ustedes son testigos de todo esto."
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
San Gregorio Magno (c. 540-604)

papa y doctor de la Iglesia

Homilías sobre los evangelios, nº 26; PL 76,1197

«¡Soy yo en persona! Palpadme»

¿Cómo es que el cuerpo del Señor, después de resucitado, siguió siendo un cuerpo verdadero, siendo así que pudo entrar donde estaban los discípulos a pesar de estar cerradas las puertas? Debemos saber que la acción divina no sería admirable si la razón humana la pudiera comprender, y que la fe no tendría ningún mérito si la razón la proveyese de pruebas experimentales. Las obras de nuestro Redentor que por ellas mismas son absolutamente incomprensibles, las debemos meditar a la luz de sus demás acciones, de tal manera que seamos inducidos a creer estos hechos maravillosos a través de otros que lo son todavía más. Porque este cuerpo del Señor que iba al encuentro de los discípulos a pesar de estar cerradas las puertas, es el mismo que por su Natividad se hizo visible a los hombres cuando salió del seno también cerrado de la Virgen. No debemos extrañarnos que nuestro Redentor, después de resucitar para vivir para siempre, entrara a pesar de estar cerradas las puertas, puesto que, habiendo venido a este mundo para morir, salió del seno de la Virgen sin abrirlo. Y ya que la fe de los que miraban este cuerpo visible seguía dudando, el Señor les ofreció que tocaran esta carne que él mismo había hecho pasar a través de las puertas cerradas... Ahora bien, lo que se toca necesariamente se corrompe, y lo que no se corrompe no puede ser tocado. Pero de una manera maravillosa e incomprensible, nuestro Redentor nos hizo el don de ver, después de su resurrección, un cuerpo incorruptible y, al mismo tiempo, palpable. Mostrándolo incorruptible, nos invitaba a la recompensa; dejándonoslo a tocar, nos confirmaba en la fe. Así pues, se hizo ver al mismo tiempo incorruptible y palpable, para mejor manifestar que después de su resurrección su cuerpo seguía siendo de la misma naturaleza, pero que estaba elevado a una gloria del todo diferente.

Fuente:

www.evangeliodeldía.org

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17 abril 2021 6 17 /04 /abril /2021 15:53

Evangelio según San Juan 6,16-21. 

Al atardecer, sus discípulos bajaron a la orilla del mar
y se embarcaron, para dirigirse a Cafarnaún, que está en la otra orilla. Ya era de noche y Jesús aún no se había reunido con ellos.
El mar estaba agitado, porque soplaba un fuerte viento.
Cuando habían remado unos cinco kilómetros, vieron a Jesús acercarse a la barca caminando sobre el agua, y tuvieron miedo.
El les dijo: "Soy yo, no teman".
Ellos quisieron subirlo a la barca, pero esta tocó tierra en seguida en el lugar adonde iban.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Santa Teresa Benedicta de la Cruz

Edith Stein, (1891-1942), carmelita descalza, mártir, copatrona de Europa

Poesía, salmo 4; 28/04/1936; paráfrasis salmo 45/46

“Al instante, la barca tocó tierra en el lugar al que se dirigían.” (Jn 6, 21)

Cuando la tempestad se desata Tú, Señor eres nuestra fortaleza Te alabaremos, Dios fuerte auxilio nuestro Nos amparamos en ti confiamos en Ti Aunque la tierra ser resquebraje el mar embravecido nos amenace. Que las corrientes malignas crezcan y vacilen las montañas, La alegría nos iluminará porque Tú habitas en medio de nosotros. La ciudad de Dios te alaba en ella tienes Tu morada La preservas en la santa paz y un río poderoso protege la ciudad de Dios. Braman las naciones el poder de los estados se hunde Cuando él levanta su voz la tierra tiembla, estremecida. El Señor está con nosotros el Señor de los ejércitos Tú eres para nosotros luz y salvación no tememos. Venid a ver, venid todos a contemplar los prodigios de su poder Todas las guerras se extinguen la flecha del arquero se detiene Tirad al fuego los arcos, las lanzas y las flechas El Señor está con nosotros el Señor nos salva del desastre.

Fuente: www.evangeliodeldía.org

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16 abril 2021 5 16 /04 /abril /2021 16:16

Evangelio según San Juan 6,1-15. 

Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades.
Lo seguía una gran multitud, al ver los signos que hacía curando a los enfermos.
Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.
Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos.
Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a él y dijo a Felipe: "¿Dónde compraremos pan para darles de comer?".
El decía esto para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer.
Felipe le respondió: "Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan".
Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo:
"Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?".
Jesús le respondió: "Háganlos sentar". Había mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran uno cinco mil hombres.
Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron.
Cuando todos quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: "Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada".
Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada.
Al ver el signo que Jesús acababa de hacer, la gente decía: "Este es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo".
Jesús, sabiendo que querían apoderarse de él para hacerlo rey, se retiró otra vez solo a la montaña.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
San Efrén (c. 306-373)

Diácono en Siria, doctor de la Iglesia

Diatesaron, 12, 4-5, 11

«Llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron»

En un abrir y cerrar de ojos, el Señor multiplicó un poco de pan. Eso que los hombres hacen en diez meses trabajo, sus diez dedos lo hicieron en un instante... Sin embargo, al hacer este milagro no pensó en su poder sino en el hambre de los que estaban allí. Si el milagro lo hubiera calculado según su poder, no nos sería posible evaluarlo; calculado según la medida del hambre de miles de personas, el milagro sobrepasó loa doce canastas. En los artesanos el poder es inferior al deseo de los clientes, no pueden hacer todo lo que éstos les piden; por el contrario, las realizaciones de Dios sobrepasan todo deseo... Saciados en el desierto como antiguamente los israelitas por la oración de Moisés, exclamaron: «Este sí que es el profeta que tenía que venir al mundo.» Hacían alusión a las palabras de Moisés: «El Señor, tu Dios suscitará, de en medio de ti», no un profeta cualquiera, sino «un profeta como yo» (Dt 18,15), que os saciará de pan en el desierto. Tal como caminó sobre el mar, se apareció en la nube luminosa (Mt 17,5), y liberó a su pueblo. Ha dado María a Juan, como Moisés dio su rebaño a Josué... Pero el pan de Moisés no era perfecto; fue dado tan sólo a los israelitas. Queriendo significar que su don es superior al de Moisés y más perfecta la llamada a todas las naciones, nuestro Señor dijo: «El que coma mi pan vivirá eternamente» porque «el pan de Dios es el que baja del cielo» y es dado al mundo entero (Jn 6,51).

Fuente: www.evangeliodeldía.org

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15 abril 2021 4 15 /04 /abril /2021 16:30

Evangelio según San Juan 3,31-36. 

El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra pertenece a la tierra y habla de la tierra. El que vino del cielo
da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie recibe su testimonio.
El que recibe su testimonio certifica que Dios es veraz.
El que Dios envió dice las palabras de Dios, porque Dios le da el Espíritu sin medida.
El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en sus manos.
El que cree en el Hijo tiene Vida eterna. El que se niega a creer en el Hijo no verá la Vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
San Ireneo de Lyon (c. 130-c. 208)

obispo, teólogo y mártir

Contra la herejías, IV, 37

"El que cree en el Hijo tiene la vida eterna; el que se niega a creer no verá la vida"

Dios hizo libre al hombre… a fin de que libremente pudiese acoger la Palabra de Dios, sin que éste lo forzase. Dios, en efecto, jamás se impone a la fuerza, pues en él siempre está presente el buen consejo. Por eso concede el buen consejo a todos. Tanto a los seres humanos como a los ángeles… Y esto ni siquiera en el campo de su actividad, sino también en el dominio de la fe el Señor salvaguardó la libertad… del hombre. En efecto dijo: "Que se haga conforme a tu fe" (Mt 9,29). Esto muestra que el ser humano tiene su propia fe, porque también tiene su libre arbitrio. Y también: "Todo es posible al que cree" (Mc 9,23). Y: "Vete, que te suceda según tu fe" (Mt 8,13). Todos los textos semejantes prueban que el ser humano tiene libertad para creer. Por eso "el que cree tiene la vida eterna, mas el que no cree en el Hijo no tiene la vida eterna…” Pero, dicen, hubiera sido necesario que no hiciese libres ni siquiera a los ángeles, para que no pudieran desobedecer; ni a los seres humanos que al momento fueron ingratos contra El, por el mismo hecho de haber sido dotados de razón, capaces de examinar y juzgar; y no son como los animales irracionales, que nada pueden hacer por propia voluntad… Mas si así fuera, (los seres humanos) ni se gozarían con el bien, ni valorarían su comunión con Dios, ni desearían hacer el bien con todas sus fuerzas, pues todo les sucedería sin su impulso, empeño y deseo propios, sino por puro mecanismo impuesto desde afuera. De este modo el bien no tendría ninguna importancia, pues todo se haría por naturaleza más que por voluntad, de modo que harían el bien de modo automático, no por propia decisión; y por la misma razón, ni podrían entender cuán hermoso es el bien, ni podrían gozarlo. Porque, en efecto, ¿cómo se puede gozar de un bien que no se conoce? ¿Y qué gloria se seguiría de algo que no se ha buscado? ¿Qué corona se les daría a quienes no la hubieran conseguido, como quienes la conquistan luchando?... Cuanto más luchamos por algo, nos parece tanto más valioso; y cuanto más valioso, más lo amamos.

Fuente: www.evangeliodeldía.org

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14 abril 2021 3 14 /04 /abril /2021 15:56

Evangelio según San Juan 3,16-21. 

Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.»
El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas.
Todo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras sean descubiertas.
En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Beato Columba Marmion (1858-1923)

abad

El espíritu de abandono (Le Christ Idéal du Moine, DDB, 1936), trad. sc©evangelizo.org

“Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único” (Jn 3,16)

Las maravillas y las manifestaciones del amor de Dios por nosotros son infinitas. El amor divino se expande no sólo en el hecho de nuestra adopción, sino en la admirable vía elegida por Dios para realizarla en nosotros. Dios nos ama con un amor infinito, con amor paternal. Pero nos ama en su Hijo. Para hacernos hijos suyos, Dios nos da su Hijo, Cristo Jesús: es el don supremo del amor. “Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único” (Jn 3,16). ¿Por qué nos lo entrega? Para que sea nuestra sabiduría y santificación, nuestra redención y justicia, nuestra luz y camino, nuestro alimento y vida. En una palabra, para que haga de mediador entre el Padre y nosotros. Cristo Jesús, Verbo encarnado, llena el abismo que separaba al hombre del Creador. En su Hijo y por su Hijo, Dios derrama desde el cielo, en nuestras almas, todas las bendiciones divinas de la gracia. Ellas nos hacen vivir en hijos dignos del Padre celeste (cf. Ef 1,3). Todas las gracias nos vienen por Jesús. Por él viene del cielo todo bien. Así, Dios nos ama en la medida que amamos a su Hijo y creemos en él. Nuestro Señor mismo nos dirige esta palabra tan consoladora: “El Padre los ama porque ustedes me aman y han creído que yo vengo de Dios” (Jn 16,27). Cuando el Padre ve un alma plena de amor por su Hijo, la llena de sus más abundantes bendiciones.

Fuente: www.evangeliodeldía.org

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13 abril 2021 2 13 /04 /abril /2021 15:57

Evangelio según San Juan 3,7b-15. 

Jesús dijo a Nicodemo: 'Ustedes tienen que renacer de lo alto'.
El viento sopla donde quiere: tú oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu".
"¿Cómo es posible todo esto?", le volvió a preguntar Nicodemo.
Jesús le respondió: "¿Tú, que eres maestro en Israel, no sabes estas cosas?
Te aseguro que nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio.
Si no creen cuando les hablo de las cosas de la tierra, ¿cómo creerán cuando les hable de las cosas del cielo?
Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo.
De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto,
para que todos los que creen en él tengan Vida eterna.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
San Basilio (c. 330-379)

monje y obispo de Cesárea en Capadocia, doctor de la Iglesia

Tratado sobre el Espíritu Santo, 14

«Para que todo el que crea en él tenga vida eterna»

La figura es una manera de exponer, por imitación, las cosas que esperamos. Por ejemplo, Adán es la prefiguración del Adán que había de venir (1C 15,45) y la piedra [en el desierto durante el Éxodo] es la prefiguración de Cristo; el agua que sale de la piedra es figura del poder vivificante del Verbo (Ex 17,6; 1C 10,4), porque dijo: «El que tenga sed que venga a mí y beba» (Jn 7,37). El maná es la prefiguración del «pan vivo bajado del cielo» (Jn 6,51); y la serpiente colocada en lo alto de una asta es figura de la Pasión, de nuestra salvación consumada sobre la cruz, puesto que los que la miraran quedarían salvados (Nm 21,9). De la misma manera, lo que dice la Escritura de los Israelitas saliendo de Egipto, ha sido narrado como una prefiguración de los que se salvarían por el bautismo; porque los primeros nacidos de los Israelitas fueron salvados... por la gracia concedida a los que habían sido señalados con la sangre del cordero pascual y esta sangre prefiguraba la sangre de Cristo... En cuanto al mar y a la nube (Ex 14), que en aquel entonces condujeron a la fe por la admiración, en el futuro figurarían la gracia que ha de venir. «El que sea sabio, que recoja estos hechos y comprenda la misericordia del Señor» (Sl 106,43). Comprenderá que el mar, que prefiguraba el bautismo, separaba del Faraón de la misma manera que el bautismo nos hace escapar de la tiranía del diablo. Antiguamente el mar ahogó al enemigo; hoy hace morir la enemistad que nos separa de Dios. El pueblo salió del mar sano y salvo; y nosotros salimos de las aguas como devueltos a la vida los salimos de entre los muertos, salvados por la gracia de Aquel que nos ha llamado. En cuanto a la nube, era la sombra del don del Espíritu, que refrigeraba nuestros miembros apagando la llama de las pasiones.

Fuente: www.evangeliodeldía.org

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12 abril 2021 1 12 /04 /abril /2021 16:01

Evangelio según San Juan 3,1-8. 

Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, que era uno de los notables entre los judíos.
Fue de noche a ver a Jesús y le dijo: "Maestro, sabemos que tú has venido de parte de Dios para enseñar, porque nadie puede realizar los signos que tú haces, si Dios no está con él".
Jesús le respondió: "Te aseguro que el que no renace de lo alto no puede ver el Reino de Dios. "
Nicodemo le preguntó: "¿Cómo un hombre puede nacer cuando ya es viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el seno de su madre y volver a nacer?".
Jesús le respondió: "Te aseguro que el que no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios.
Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu.
No te extrañes de que te haya dicho: 'Ustedes tienen que renacer de lo alto'.
El viento sopla donde quiere: tú oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu".
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Misal Romano
Oración de la catequesis bautismal de la Vigilia Pascual.

Un pueblo renace del agua y del Espíritu.

Dios santo, Padre de los creyentes en el reparto de la gracia de adopción, tú multiplicas sobre toda la tierra los hijos de tu promesa; por el misterio pascual, tú haces de tu siervo Abraham, como lo habías prometido, el padre de todas las naciones (Génesis 12:3). Recuerda a tu pueblo cómo responder a esa llamada. Por Jesucristo nuestro Señor. Ahora de nuevo, Señor, vemos brillar tus maravillas como en otro tiempo: Mientras que antiguamente manifestabas tu poder liberando un solo pueblo de la persecución de los Egipcios, tu aseguras en lo sucesivo la salvación de todas las naciones y los haces renacer a través de las aguas bautismales. Haz que los hombres del mundo entero lleguen a ser hijos de Abraham y alcancen la dignidad de tus hijos. Por Jesucristo nuestro Señor. Dios que no cesas de engrandecer a tu Iglesia llamando a hombres que están lejos de ti, dígnate guardar bajo tu protección a aquellos que tu purificas en las aguas del bautismo. Por Jesucristo nuestro Señor. Señor Dios nuestro, poder inalterable y luz sin ocaso, mira con bondad el sacramento maravilloso de la Iglesia entera. Como lo has previsto desde toda la eternidad, mantén en la paz la obra de salvación de los hombres. Que el mundo entero reconozca la maravilla: aquello que fue abatido ha resucitado aquello que se quedó antiguo se ha renovado, y todo recobra su primera integridad en Aquel que es el principio de todo, Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro. Él que reina por los siglos de los siglos.

Fuente: www.evangeliodeldía.org

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10 abril 2021 6 10 /04 /abril /2021 16:23

Evangelio según San Marcos 16,9-15. 

Jesús, que había resucitado a la mañana del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, aquella de quien había echado siete demonios.
Ella fue a contarlo a los que siempre lo habían acompañado, que estaban afligidos y lloraban.
Cuando la oyeron decir que Jesús estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron.
Después, se mostró con otro aspecto a dos de ellos, que iban caminando hacia un poblado.
Y ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero tampoco les creyeron.
En seguida, se apareció a los Once, mientras estaban comiendo, y les reprochó su incredulidad y su obstinación porque no habían creído a quienes lo habían visto resucitado.
Entonces les dijo: "Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación."
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
San John Henry Newman (1801-1890)

teólogo, fundador del Oratorio en Inglaterra

PPS 1, 22 «Witnesses of the Resurrection»

Testigos de la Resurrección

     Era lógico esperar que nuestro Señor, una vez resucitado, se apareciera al mayor número posible de personas, y sobre todo, a los que lo habían crucificado. Y sin embargo, la historia nos muestra que hizo todo lo contrario, se manifestó tan sólo a algunos testigos escogidos, y especialmente a sus discípulos inmediatos. Es lo que el mismo san Pedro reconoce cuando declara: «Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver, no a todo el pueblo, sino a los testigos que él había designado: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección» (Hch 10,40-41).      Esto, a primera vista, nos parece extraño. En efecto, estamos predispuestos a hacernos de la resurrección una idea bien diferente, a representárnosla como una manifestación esplendorosa y visible de la gloria de Cristo... Al imaginarla así, como un triunfo público, pensamos en la confusión y el terror que habría sobrecogido a los verdugos si Jesús se hubiese presentado vivo ante ellos. Pero, insistimos en ello, un razonamiento de esta categoría nos llevaría a concebir el Reino de Cristo como un reino de este mundo, lo cual no es justo. Esto sería representarnos a Cristo como si ya entonces hubiera venido a juzgar este mundo, lo cual no llegará hasta el último día...         ¿Por qué se presentó tan sólo «a los testigos que él había designado»? Porque era el medio más eficaz de propagar la fe al mundo entero... ¿Cuál hubiera sido el fruto de una manifestación pública que se impone a todos? Este nuevo milagro hubiera dejado a la muchedumbre tal cual él la había encontrado, sin ningún cambio eficaz. Ya sus antiguos milagros no habían convencido a todo el mundo... ¿qué es lo que hubieran podido decir y sentir que fuera más que lo que habían sentido anteriormente, «aunque resucite un muerto»? (Lc 16,31)... Cristo se aparece para suscitar testigos de la resurrección, ministros de la palabra, los fundadores de su Iglesia. ¿Cómo hubiera podido llegar a serlo la muchedumbre, con su naturaleza tan cambiante?

Fuente: www.evangeliodeldía.org

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8 abril 2021 4 08 /04 /abril /2021 16:24

Evangelio según San Lucas 24,35-48. 

Los discípulos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Todavía estaban hablando de esto, cuando Jesús se apareció en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes".
Atónitos y llenos de temor, creían ver un espíritu,
pero Jesús les preguntó: "¿Por qué están turbados y se les presentan esas dudas?
Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Tóquenme y vean. Un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo".
Y diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies.
Era tal la alegría y la admiración de los discípulos, que se resistían a creer. Pero Jesús les preguntó: "¿Tienen aquí algo para comer?".
Ellos le presentaron un trozo de pescado asado;
él lo tomó y lo comió delante de todos.
Después les dijo: "Cuando todavía estaba con ustedes, yo les decía: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos".
Entonces les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras,
y añadió: "Así estaba escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día,
y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados.
Ustedes son testigos de todo esto."
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
San Antonio de Padua (1195-1231)

franciscano, doctor de la Iglesia

Sermones para el domingo y fiestas de los santos

«Palpadme y daos cuenta»

«Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona». Creo yo que hay cuatro razones por las que el Señor enseña a los apóstoles su costado, sus manos y sus pies. Primeramente par dar pruebas de que, verdaderamente, había resucitado y así quitar de nosotros toda duda. En segundo lugar para que «la paloma», es decir, la Iglesia o el alma fiel, ponga su nido en sus llagas, como «en las grietas de la roca» (Ct 2,14), y encuentre en ellas protección contra el gavilán que la acecha. En tercer lugar para dejar impresas en nuestros corazones, como unas insignias, las marcas de la Pasión. En cuarto lugar para prevenirnos y pedirnos que tengamos compasión de él y no le traspasemos de nuevo con los clavos de nuestros pecados. Nos enseña sus manos y sus pies: «Ved, dice, las manos que os hicieron y formaron (cf Sl 118,73); mirad como las han traspasado los clavos. Mirad mi corazón del que habéis nacido vosotros los fieles, vosotros mi Iglesia, igual que Eva que nació del costado de Adán; mirad: la lanza lo ha abierto para que se os abra la puerta del paraíso que el querubín de fuego tenía cerrada. La sangre que ha brotado de mi costado ha alejado a este ángel, ha desafilado su espada; el agua ha apagado el fuego (cf Jn 19,34)... Escuchad con atención, recoged estas palabras, y la paz estaré con vosotros."

Fuente: www.evangeliodeldía.org

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7 abril 2021 3 07 /04 /abril /2021 15:54

Evangelio según San Lucas 24,13-35. 

Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén.
En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido.
Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos.
Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran.
El les dijo: "¿Qué comentaban por el camino?". Ellos se detuvieron, con el semblante triste,
y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: "¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!".
"¿Qué cosa?", les preguntó. Ellos respondieron: "Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo,
y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron.
Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas.
Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro
y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo.
Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron".
Jesús les dijo: "¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas!
¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?"
Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él.
Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante.
Pero ellos le insistieron: "Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba". El entró y se quedó con ellos.
Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio.
Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista.
Y se decían: "¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?".
En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos,
y estos les dijeron: "Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!".
Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Beato Columba Marmion (1858-1923)

abad

La oración monástica (Le Christ Idéal du Moine, DDB, 1936), trad. sc©evangelizo.org

“¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?” (Lc 24,32)

¿Cuál es la razón íntima de la fecundidad de la palabra de Dios? Es que Cristo está siempre vivo y él es siempre el Dios que salva y vivifica. (…) Guardando las proporciones, lo verdadero de la persona misma de Jesús, lo es también de su palabra. Lo que era verdad ayer, es verdad hoy todavía. Cristo vive en el alma del justo, bajo la dirección infalible de este Maestro interior, el alma (…) penetra en la claridad divina. Cristo le da su Espíritu, primer autor de los Sagrados Libros, para que ella penetre “todo, hasta lo más íntimo de Dios” (cf. 1 Cor 2,10). El alma contempla las maravillas de Dios hacia los hombres, mide por la fe las proporciones divinas del misterio de Jesús. Es un espectáculo admirable, con un resplandor que la aclara, ilumina, arrebata, eleva, transporta, transforma. Siente lo que resienten los discípulos de Emaús cuando Cristo Jesús les interpretó los libros santos: “¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?” (Lc 24,32). Nada sorprendente que el alma seducida y conquistada por esta palabra viva que penetra hasta la médula (Heb 4,12), haga suya la oración de los discípulos: “¡Quédate con nosotros (cf. Lc 24,29) Maestro incomparable, luz indefectible, infalible verdad, única verdadera vida de nuestros almas!”. Considerando estos piadosos deseos, “el Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables” (Rom 8,26). Constituyen la verdadera oración, esos deseos vehementes de poseer Dios, de sólo vivir por la gloria del Padre y de Jesucristo. El amor, grande y ardiente al contacto con Dios, invade todas las potencias del alma, la hace fuerte y generosa para cumplir perfectamente toda la voluntad del Padre, para librarse enteramente a la complacencia divina.

Fuente: www.evangeliodeldía.org

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Presentación

  • : El blog de José Calderón
  • : Este blog presenta hechos actuales a favor y en contra de la vida (aborto, eutanasia, etc.), además noticias a favor y en contra de la fe cristiana y de la iglesia católica, también noticias de las contribuciones actuales de la iglesia católica a la humanidad, y por último artículos pequeños sobre temas de formación para cristianos jóvenes y adultos.
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